¿CUAL ES LA PEPERA DE CHÁVEZ CON LA ENERGÍA NUCLEAR?
Para responder a esta pregunta remontémonos al año 2003, cuando con el famoso silbato, en gran despliegue televisivo, tal como Fidel cincuenta años antes con los fusilamientos de La Cabaña, Chávez lanzó a la miseria, sin contemplaciones, a veinte mil empleados deDE PDVSA que lo adversaban.
¿Qué perseguía con ello?; tomar el control absoluto de la gallina de los huevos de oro, por supuesto; y ¿quién había preparado el terreno para que un felón de esa categoría cometiera una violación de tamaña magnitud?: la desfalleciente dirigencia democrática que quince años antes, en la estela de la tradición colonial hispana que reserva al Estado la propiedad del subsuelo, estatizó – que no nacionalizó – los hidrocarburos, hasta entonces en manos de las transnacionales del petróleo.
Así, Chávez echó la base financiera de su proyecto hegemónico, hermano de todas las autocracias que caracterizan actualmente a los petro-estados. Con ello prepar ó el terreno para la entrada a esto que el gobierno llama eufemísticamente “expropiaciones”, que la mayor parte de las veces no son más que confiscaciones, y cuyo fin consiste en destruir la economía privada y engrosar las filas de los empleados públicos – electores, mientras haya que prolongar la farsa electoral – a los que como en “el mar de la felicidad” se les puede someter bajo amenaza de procedimientos como el aplicado a PDVSA.
Pues bien, entre las alternativas que el ”comandante-presidente” avizora en esta hora de crisis para sustituir los hidrocarburos como fuente primaria de energía, sólo la fisión nuclear, por su compleja tecnología, implica un manejo centralizado a cargo exclusivo del Estado, es decir controlado por él personalmente, para prolongar sin término el poder conseguido con PDVSA, ya que las renovables, el viento y el combustible solar, estando al alcance de quien quiera aprovecharlas para sí o para compartirlas, contienen el germen de la descentralización y la democracia, lo que constituye el más grave peligro político para el régimen.
Por eso he sostenido que la oposición tiene que e elaborar un proyecto para el desarrollo de las energías primaras alternas – sol y viento – como instrumento para impedir la concentración de poder en manos de este o cualquier otro aprendiz de autócrata en el futuro.
No pueden ser sólo razones de costo las que priven en las decisiones relativas al problema fundamental de la energía. Hay consideraciones políticas mucho más importantes, como he tratado de decir. El ejemplo de Dinamarca, que ha optado por el viento desde hace años a pesar de ser vecina de Noruega, importante productor petrolero no-opep, ofrece la prueba más contundente de que no solo es posible, sino altamente conveniente para la salud general de la nación, comprendidas las finanzas mismas.
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